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jueves, 19 de agosto de 2010

POR QUÉ VOLVEMOS




Entre compañeros nació a mediados del año 1993, era el fruto del desconcierto de un puñado de compañeros de Morón que no podíamos dar respuesta a una política totalmente enfrentada a nuestros principios desarrollada en nuestro país por el menemismo, enarbolando las figuras, los símbolos y la doctrina por la cual tantos y tantos compañeros habían dado incluso su vida.
Eran momentos difíciles, muchos compañeros cuestionaban nuestros artículos tildándonos de nostálgicos, apegados al pasado…un nuevo orden nacía de la mano del justicialismo en el gobierno, ahora nos convertíamos en socios privilegiados de un primer mundo que iba a derramar bienaventuranzas sobre los oprimidos pueblos del tercer mundo que decidieran, como en nuestro caso, desarrollar relaciones carnales con nuestros amigos del norte. Eran tiempos del 1 a 1, de ramal que para, ramal que cierra, nosotros decíamos con Carlos Vattuonne, que la fiesta se iba a acabar tarde o temprano y, como en el tango, lo que faltaba era el “gil” que la pagara. Una fiesta en la que gastamos, las joyas de la abuela, las conquistas obreras, el salario y las jubilaciones, la destrucción del aparato productivo y el más fenomenal traspaso de la riqueza nacional a manos de los grupos concentrados.

También nos habíamos comprometido a no participar de luchas internas, pero si a participar dentro del movimiento sin sacar los pies del plato. En el año 95 pusimos el diario a favor de algunos compañeros que insistían con la figura de Duhalde como alternativa al menemismo más crudo. Ese fue el último número de la primera etapa.
El año 2000 perfilaba como preocupante, la alianza había arrancado reprimiendo y con dos muertes en el puente de Corrientes, la incapacidad manifiesta del radicalismo para gobernar siguió con la renuncia de Chacho Álvarez, las denuncias de sobornos en el senado para sacar una ley que afectaba y cercenaba conquistas laborales logradas por el peronismo, y que los sobornados eran precisamente senadores peronistas. Después siguieron los descuentos de “emergencia” a trabajadores y jubilados, y todo lo demás que conocemos, papeles en vez de dinero, préstamos internacionales evaporados en menos de una semana, la vuelta de Cavallo y el final de miedo, represión muertes…
En ese año 2000 volvió a salir Entre Compañeros, estábamos obligados. Cuando todo estalló…también el diario. Cada uno se acercó a la trinchera donde creía estar en mejores condiciones para ayudar. No sólo eso, alguno de nuestros compañeros se fueron desgranando con la Patria, primero se fue Pachin Rodríguez, el corazón de grande que lo tenía no pudo aguantar la alegría de un nuevo trabajo, después de casi 5 años recorriendo empleos y sin acercarse jamás a pedir a los “compañeros funcionarios” con la dignidad de los grandes. Un poco después, Chacalos, el griego,bueno como el pan, renunció a la peronista de toda su vida.
Después el viejo, como le decíamos cariñosamente a Rubén,que conocía tanto de tangos y burdeles, amigo de artistas y escritores, se fue como el decía, de gira por ese cielo que tenía destino de café porteño.
Por ahí andarán, junto al gordo Miranda que más acá en el tiempo fue a compararlos. Ya no había ganas ni fuerza para “Entre Compañeros”.
Hasta que el sol, el sol de la Patria miró de nuevo a la Argentina, lo que parecía perdido emergía. Lo que parecía olvidado, volvía con más fuerza que nunca. El peronismo venía nuevamente a reparar lo humillado y venía con las viejas banderas más altas que nunca a decirle al pueblo de la Patria que las banderas de ayer de justicia social independencia económica y soberanía política estaban flameando con más actualidad que nunca. Otra vez escuchamos hablar de “convicciones” en vez de “condiciones”.

Y empezó el nuevo “DIA” de un gobierno que hizo PERONISMO desde sus comienzos, enfrentando poderes monopólicos, corporaciones vende patrias y el egoísmo de una clase política que fracasó por desidia e impericia en los últimos 25 años. Con pelotas para juzgar a los represores, para enfrentar al FMI, para reponer paritarias, leyes para los trabajadores, para recuperar empresas. Con pelotas para enfrentar a los dueños de la Tierra, a los mismos enemigos de la Sociedad Rural que financiaron la Revolución Libertadora. Con pelotas para recuperar los fondos de nuestros jubilados.

Allá en el cielo Pachin, el Griego, el Viejo y el Gordo ríen, ya no hay tristeza en los ojos de los viejos peronistas, no hay ceños fruncidos sólo alegría, ellos nos dicen que no querían terminar sus días sin tener algo que los compense por toda una vida entregada a la militancia.
Esa risa, toda junta es la que nos dio a los que quedamos y a otros compañeros nuevos que se van sumando la fuerza necesaria para volver a hacer ENTRE COMPAÑEROS.
Es nuestro humilde homenaje a ellos y a todos aquellos que dieron su vida por lograr un Pueblo Feliz en una Nación Grande.